jueves 13 de octubre de 2011

María Ligia

Mi AMIGA María Ligia estuvo este año, como otros, nominada a los Premios “Brugal Cree en Su Gente”. Bueno, no ella, sino La 37 Por Las Tablas, la institución que creó y dirige con el mayor amor y la más impresionante entrega que alguien puede hacer a una empresa cultural sin fines de lucro. Pero –para quienes la conocen- decir “La 37” es decir “María Ligia”. Ahí está su vida, su espíritu, su tiempo.

María Ligia es una gran artista. Actriz que se empeñó en estudiar Arquitectura, Ballet, Performance, Gestión Cultural, Música, Pintura, Clown... Ninguna disciplina artística le ha sido indiferente. Con tantos talentos, podría manipular al mundo para, mínimo, ser una poderosa líder política o una billonaria empresaria de lo que sea. Pero no.

A la hora de tomar decisiones, María Ligia fundó La 37 Por Las Tablas, asumiendo el compromiso de restaurar una casa de madera en el centro histórico de Santiago de donde sacó –al comenzar a limpiarla- creo que más de 7 camiones de basura.

Sólo a una persona de su categoría le son posibles hazañas como las que ha logrado mi querida amiga. Doce años después aquella casa en ruinas es un milagro... Un milagro de arquitectura, de arte, de entrega, de amor. Podría decir tanto de La 37! Sin embargo, es de María Ligia mi amiga de quien quisiera hablar... Y qué difícil es hacerlo sin que se me llenen los ojos de lágrimas ahora que esa mujer increíblemente talentosa y generosa está postrada en la cama de un hospital luchando por la que será, sin duda, su mejor sonrisa.

Pienso en el Festival de Teatro Escolar que ella dirige, en el desarrollo de una 6ta edición que apenas empieza... El Festival, que nació de la iniciativa del entonces senador Francisco Domínguez Brito, encontró en el espíritu de María Ligia su líder natural. La propuesta era poner a competir a los jóvenes de 4to año de secundaria por un premio consistente en la celebración de su graduación. María Ligia revolucionó el concepto cuando comenzó a visitar las escuelas públicas y privadas y a darse cuenta de que en ninguna se hacía teatro. “Incluso teniendo en ocasiones espacios para ello” me decía. Así que decidió que el Festival tendría que formar los grupos, asesorarlos y encaminarlos al Festival mismo, llevándolos a competir lo mejor formados posible. Un trabajo de años para el que contaba –más que nada- con un gran entusiasmo. Hoy, el Festival de Teatro Escolar no sólo ha logrado la participación de miles de jóvenes y maestras y maestros de la ciudad de Santiago, sino que ha impactado las vidas de públicos que despiertan emocionados a su sensibilidad hacia el teatro en particular y hacia el arte en sentido general.

Hace una semana apenas Ligia me contaba -llorando- sobre un joven del campo que creo se presentó a una audición y, tras la misma, le dijo “mi papá me dijo: vaya y haga lo que tenga que hacei y hágalo bien, que ute tiene que quedai bien en eso dei teatro, ute e un aitita”. Escribiéndolo, lloro con ella.

Mi amiga María Ligia. Tan artista, tan amiga, tan buena. No es visible ni la mitad de lo ardua que es su labor titánica de maestra. Y, sabiendo menos de esa mitad, Santiago y el país le reconocen y agradecen. Ahora mismo, por ejemplo, está dedicado a ella, a La 37 Por Las Tablas y al actor Juan María Almonte, el Festival Internacional de Teatro Grupal “por engrandecer y dignificar la labor artística teatral dominicana”.

Mi amiga María Ligia. Mientras escribo sobre ella pienso en todos los años de nuestra amistad y en que, entre todas, yo debería decir que la amistad es su más auténtica vocación. ...Quién que haya rozado su vida no diría lo mismo! Y, en este sentido, cualquier cosa que se pueda decir es poco...

A ese ser extraordinario, que tan desinteresadamente ha ofrendado todos sus talentos a la sociedad dominicana, unos viles delincuentes le agredieron mientras regresaba a su casa después de asistir al acto de entrega de los Premios "Brugal Cree en su Gente". Ella viajaba por la autopista que conecta a la capital con la segunda ciudad más importante del país cuando una piedra lanzada al vehículo le impactó en el rostro, rompiendo sus mandíbulas, su boca, sus dientes.

Y yo sé que se pondrá bien. Ha ganado batallas más difíciles. Saldrá airosa de esta y con su mejor sonrisa. Pero qué desesperanza, qué dolor, qué impotencia.

A Ligia le acompañaba nuestro amigo Erol Guzmán, contable de La 37, Angel de la Guarda, Dulce Compañía, quien pudo mantener el control del vehículo que manejaba y llegar directo al Hospital Metropolitano de Santiago.

Hay quien me ha dicho: "por ahí atracan desde hace años en horas de la noche". Y, en ese punto, yo ya no sé qué me duele más... Acaso son oficiales los atracos y María Ligia (que viajó a medianoche porque tenía ensayos en la mañana siguiente con sus alumnos) debió saberlo y respetar eso? Qué clase de consuelo puede ser saber que ahí agreden "desde hace años" y que ninguna autoridad ha sido capaz de resolverlo?

Anoche, mientras trabajaba, al pie de una unidad móvil de televisión, lloré como no recuerdo haber llorado en mucho tiempo. Se me desordenó la vida. Lloré con toda mi alma.

Y todavía sigo llorando.


http://www.listin.com.do/el-norte/2011/3/17/181367/print

http://www.iberescena.org/es/noticias/1er-intercambio-de-teatristas-latinoamericanos-independientes-republica-dominicana/c/1447

http://la37porlastablas.blogspot.com/

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Me parece muy justa tu semblanza de Maria Ligia y cada vez que lo leo me hace llorar, realmente es indignante.